Cuesta
creer que en el taller del propio Leonardo, al mismo tiempo, una frente a la
otra, dos gemelas se gestaron. La primera en las manos del maestro y la segunda
en las manos de uno de sus discípulos mas cercanos, pudiendo ser Andrea
Salsai o Francesco Melz. Los mismos campos de la Toscana, la misma
sonrisa enigmática, pero… nuestra Gioconda tiene cejas y la de Leonardo
no. Esto es debido a que Leonardo usaba la técnica del Esfumato. Básicamente
esta técnica consistía en dar varias capas de pintura muy sutiles en ciertas
zonas proporcionando a la composición unos contornos imprecisos, así como
un aspecto más difuso en los detalles. Con ello se conseguía un aspecto más
tridimensional de la obra. Puede ser que su discípulo no dominaba aún esta
técnica y por eso nuestra Dama tiene cejas y sus ropas están más
detalladas. Pero volviendo a este maravilloso descubrimiento, “nuestra
Dama Castiza” fue descubierta por el conservador Miguel Falomir, la
investigadora Ana González Mozo y la restauradora Almudena Sánchez Martín, cuando
en el 2010 el Museo del Louvre pidió al Museo del Prado que analizara “la copia
que teníamos en el museo”, con motivo de la exposición que van a dedicar al
cuadro “La Virgen, el niño y Santa Ana” de Leonardo. Ellos fueron los
encargados de obrar el milagro y hacer que brille con luz propia.
Pronto
viajará a París para reencontrarse después de varios siglos y de manera
temporal con su hermana gemela. ¿Aprenderá francés? O ¿será también
ridiculizada y humillada?. Últimamente parece que lo español molesta en la
Francia de la Libertad, Igualdad y sobre todo “Fraternidad”. Siempre los
españoles nos vimos con cierta inferioridad respecto a lo francés, sus vinos,
sus quesos, sus coches. Un Renault nos pareció siempre mejor elección que un
Seat. Y no hablemos de su selección de fútbol. Pero afortunadamente se le
dio la vuelta a la tortilla y no precisamente a una tortilla francesa sino a
una española. En ciertos medios sin gusto alguno y rayando la mas absoluta
ordinariez nos insultan y humillan. La envidia lleva al odio y el deporte es el
rey. Nosotros ganamos todo lo que se puede ganar. La furia española está que se
sale, tendrán que hablar de nosotros aún por mucho tiempo.
Veremos
que ocurre cuando nuestra Gioconda llegue a El Louvre, qué criticas recibe. Lo
que está claro es que nuestra Gioconda es también la Gioconda y no es una
copia más. Mientras Leonardo la pintaba, un discípulo a su lado también lo
hacía.
Fue
el mismo Leonardo quien iba corrigiendo a la vez las dos obras. Por muchas
criticas que reciba la Dama del Prado sabe que aquí está su casa, en la sala 49
del Museo, donde no existen verjas ni cristales que la separen del calor de su
publico. Esperemos que la avalancha de visitantes no haga a sus conservadores
tener que tomar la dura decisión de quitarle estos privilegios como a su gemela
Francesa.
Aunque
suele decirse que segundas partes nunca fueron buenas, en el caso de La
Gioconda habrá que hacer una excepción. Nuestra Gioconda viene con su propia
maleta llena de misterios y preguntas. Si llevaba cuatrocientos años en España.
¿Quién la trajo a España?, ¿Por qué le pintaron un fondo negro?. ¿De qué o de
quien querían esconderla?.
La
Gioconda ha cautivado la imaginación de millones de personas durante siglos, la
enigmática sonrisa de "La Gioconda": ¿puede ser la sonrisa de quien
conocía la existencia de una "hermana secreta" y sabía el revuelo que
esto causaría en siglos venideros?
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