lunes, 19 de marzo de 2012

DE ANONIMA A ESTRELLA

Cuesta creer que en el taller del propio Leonardo, al mismo tiempo, una frente a la otra, dos gemelas se gestaron. La primera en las manos del maestro y la segunda en las manos de uno de sus discípulos mas cercanos, pudiendo ser Andrea Salsai o Francesco Melz.  Los mismos campos de la Toscana, la misma sonrisa enigmática,  pero… nuestra Gioconda tiene cejas y la de Leonardo no. Esto es debido a que Leonardo usaba la técnica del Esfumato. Básicamente esta técnica consistía en dar varias capas de pintura muy sutiles en ciertas zonas proporcionando a la composición unos contornos imprecisos, así como un aspecto más difuso en los detalles. Con ello se conseguía un aspecto más tridimensional de la obra. Puede ser que su discípulo no dominaba aún esta técnica y por eso nuestra Dama tiene cejas y sus ropas están más detalladas.  Pero volviendo a este maravilloso descubrimiento, “nuestra Dama Castiza” fue descubierta  por el conservador Miguel Falomir, la investigadora Ana González Mozo y la restauradora Almudena Sánchez Martín, cuando en el 2010 el Museo del Louvre pidió al Museo del Prado que analizara “la copia que teníamos en el museo”, con motivo de la exposición que van a dedicar al cuadro “La Virgen, el niño y Santa Ana” de Leonardo. Ellos fueron los encargados de obrar el milagro y hacer que brille con luz propia.
Pronto viajará a París para reencontrarse después de varios siglos y de manera temporal con su hermana gemela. ¿Aprenderá francés? O ¿será también ridiculizada y humillada?. Últimamente parece que lo español molesta en la Francia de la Libertad, Igualdad y sobre todo “Fraternidad”. Siempre los españoles nos vimos con cierta inferioridad respecto a lo francés, sus vinos, sus quesos, sus coches. Un Renault nos pareció siempre mejor elección que un Seat.  Y no hablemos de su selección de fútbol. Pero afortunadamente se le dio la vuelta a la tortilla y no precisamente a una tortilla francesa sino a una española. En ciertos medios sin gusto alguno y rayando la mas absoluta ordinariez nos insultan y humillan. La envidia lleva al odio y el deporte es el rey. Nosotros ganamos todo lo que se puede ganar. La furia española está que se sale, tendrán que hablar de nosotros aún por mucho tiempo.
Veremos que ocurre cuando nuestra Gioconda llegue a El Louvre, qué criticas recibe. Lo que está claro es que nuestra Gioconda es también la Gioconda y  no es una copia más. Mientras Leonardo la pintaba, un discípulo a su lado también lo hacía.
Fue el mismo Leonardo quien iba corrigiendo a la vez las dos obras. Por muchas criticas que reciba la Dama del Prado sabe que aquí está su casa, en la sala 49 del Museo, donde no existen verjas ni cristales que la separen del calor de su publico. Esperemos que la avalancha de visitantes no haga a sus conservadores tener que tomar la dura decisión de quitarle estos privilegios como a su gemela Francesa.
Aunque suele decirse que segundas partes nunca fueron buenas, en el caso de La Gioconda habrá que hacer una excepción. Nuestra Gioconda viene con su propia maleta llena de misterios y preguntas. Si llevaba cuatrocientos años en España. ¿Quién la trajo a España?, ¿Por qué le pintaron un fondo negro?. ¿De qué o de quien querían esconderla?.
La Gioconda ha cautivado la imaginación de millones de personas durante siglos, la enigmática sonrisa de "La Gioconda": ¿puede ser la sonrisa de quien conocía la existencia de una "hermana secreta" y sabía el revuelo que esto causaría en siglos venideros? 

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