Comienza la
primavera. Estación donde la vida vuelve a renacer tras los oscuros meses
invernales, las plantas brotan, los arboles nos abren magníficos parasoles con
sus nuevas hojas, los pájaros cantan y algunos animales despiertan de un largo
letargo. Estamos ante el comienzo de una actividad frenética de nuestra Madre Naturaleza.
La primavera que comienza, económicamente hablando, es una primavera acromatica. Una primavera "sin brotes verdes", sin flores de colores. Subidas importantes que nos ahogarán aun más. Siempre por una causa u otra
nos toca pagar los platos rotos de los gobernantes.
Mas que platos rotos, parecen vajillas y de las caras. La luz, la gasolina, el
IRPF. Aquí últimamente, sube todo, lo único que baja es nuestro poder adquisitivo y nuestras cuentas
bancarias. Cada día nos vemos más agobiados, más inseguros en nuestro trabajo y
más cansados de poner las dos mejillas cada día.
La solución no se si
depende del binomio Merkel - Sarkozy, de
Rajoy o de todos. Lo que si se, es que aún nos falta mucho túnel por recorrer.
Con las ultimas subidas, nos quitan el coche, que lo tendremos que dejar aparcado
en casa, si no nos la quita antes el banco. Haremos el camino a pie y no hacia el Rocío. No veremos a la
Blanca Paloma; no saltaremos la verja. Será un camino cuesta arriba y sin luz, porque
ya tampoco nos queda para pagar el recibo.
Quieren que patinemos sin patines, que corramos siempre cuesta arriba y que
veamos sin luz. Promete ser una
primavera fría, seca y oscura. ¿No sería mejor seguir con el invierno?.
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